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martes, marzo 06, 2012

Viejos Culiados y Kultura - Belle Epoque - Córdoba - Argentina - 02/03/2012




Noche Punk


La propuesta era interesante, Viejos Culiados se anunciaba como la voz que gritaría lo que muchos llevamos adentro y por motivos diferentes no podemos sacarlo. Una noche que se venia anticipando y palpitando a través de todos los medios disponibles, las benditas redes sociales se hicieron cómplices del  acuerdo que ponía como única condición  las ganas de compartir. Todo lo demás vino solo, un lugar que puede significar el mejor refugio, lo accesible a la hora de sacar la billetera, y el respeto que algunas bandas siguen teniendo por el estilo, sea cual sea.





Cuando todo estuvo listo, Kultura  arrebató la tranquilidad reinante golpeando el ambiente con un cover de un histórico tema de La Polla, y todos entendieron desde el principio de que se trataba la cosa. La banda de gusano Galetto repaso su repertorio dejando en claro que sus intenciones comienzan y terminan en la esfera del punk rock oscuro, ni más ni menos. El lugar presentaba buena concurrencia, pero sobre todas las cosas, reinaba una especie de hermandad característica ya de este tipo de eventos.
Es bueno saber que dentro del rock hay una infinita diversidad, y en cada recital uno puede sacar sus propias conclusiones y siempre van a ser diferentes. Viejos Culiados subió al escenario y ofreció el mismo mensaje que uno puede leer en los diferentes espacios en los que se expresan (o les permiten que lo hagan).






Este grupo va a participar de un Split editado en México junto a otros de ese país, de Indonesia y Brasil. Esto sin duda pone de manifiesto que hay un gran trabajo en cuanto a lo musical y sobre todo en relación a la generación de espacios alternativos de difusión. Es necesario aclarar que Viejos Culiados ya ha tenido participación en otros compilados con grupos de Argentina y otros países. 
Se esperaba un recital intenso, y eso fue lo que se ofreció,  cada tanto Fede mostro (guitarra) tiraba algunas palabras que marcaban la posición de la banda con respecto a problemáticas sociales y actuales. El toque distintivo en esta presentación estuvo en la vuelta de José (bajo) después del recuperarse de un accidente. Y todo siguió asi, naturalmente, Linterna endemoniado y Fede Kaos con los golpes precisos y característicos del punk core que hacen. Fue una noche de esas que se pasan rápido, un disfrute que renueva las ganas de otra experiencia.      




Crónica y fotos: Claudio Vera

lunes, marzo 05, 2012


Díganle Licenciado

 Fue el viernes, en el estadio Orfeo, que Enrique Bunbury rindió examen ante 2500 personas que hacía más de dos años lo esperaban.





Lejos de su pasado más roquero junto a la los míticos Héroes del Silencio, Enrique apareció en un clima intimista, sobre un escenario que asemejaba una cantina donde emborracharse y llorar por los amores perdidos. Vestido de chaqueta negra con lenguas de fuego y sombrero de Cowboy, “Quique ” presentó su último disco: Licenciado Cantinas. Un compilado de canciones latinoamericanas interpretadas al mejor estilo Bunbury, junto a la impecable banda Los Santos Inocentes.  
“Odiame”, “El mar, el cielo y tú”, rancheras como “Ánimas, que no amanezca” o la cumbia  “El solitario (Diario de un borracho)”, fueron mechados, sin descanso, con canciones de su carrera solista: “Big Bang”, “Y al Final”, “Sacame de Aquí”, “De todo el mundo” y el sentido “Infinito”, cantado por miles de voces apasionadas. Pero el momento más emotivo de la noche, fue cuando le puso su inconfundible voz a la profunda poesía de Atahualpa Yupanqui en la                                         
canción “El cielo está dentro de mi” que 2500almas escucharon en respetuoso silencio.
Sin escala, en el Orfeo se pasaba de un clima de bodegón y triste borrachera a momentos de euforia pura, en los cuales Enrique, agachado en un rincón del escenario, se entregaba a un mar de fréneticas manos femeninas desesperadas por tocar a su ídolo, al rock star. Aun sin su boa roja y sus pantalones ajustados de cuero, Enrique jugó con la seducción demostrando que no sólo es un excelente músico, sino también un perfecto showman.





Algunos fanáticos, se quedaron con ganas de sus clásicos de Héroes. Sin embargo, Bunbury demostró la versatilidad de su estilo sin defraudar y selló, una vez más, el pacto de incondicionalidad con su público de años. Sin dudas, Enrique Bunbury aprobó el examen.
Díganle Licenciado.







Crónica: Soledad Graffigna
Fotos: Pablo Cholka Gautero


lunes, febrero 20, 2012

No Queremos S.O.P.A. Punk Fest-Abasto 44-Cordoba-17/02/2012


La Unión Hace La Fuerza


Después de varios días de difusión, llegó el del recital que convocó a todos aquellos que de una u otra forma entendieron la urgencia de la situación. Cuando se trata de una ley que atenta contra la libertad cultural y que solo tiene por finalidad un mayor control sobre la sociedad, es necesario actuar rápido. 


La noche estaba húmeda y adentro del local el calor se confundía con el entusiasmo de la gente que siempre responde con la mejor onda al llamado del pueblo punk, Pasada la  medianoche arrancó el infaltable show acústico de Piquillín, un personaje cada vez más popular en el under y que no podía faltar en esa velada. Algunos de sus temas fueron acompañados por la trompeta que se encargó de ejecutar Nico (voz y guitarrista de Código Morse). 



El público ya empezaba a mostrar el fervor que no bajaría de nivel en todo el recital. Luego, Ultraviolentos subió al escenario para demostrar que lo que desde sus orígenes vienen haciendo, sigue vigente con la misma convicción. Robert (cantante) se encargo de iniciar un discurso que fue el común entre las bandas que tocaron: el compromiso por los conflictos sociales y la eliminación de las fronteras. Los  músicos de los grupos que iban a presentarse y el público acompañaban con un pogo efusivo que marcaba la profesada fraternidad. Un rato antes de las dos de la mañana subía al escenario Amoniako, la primera de las dos bandas chilenas que visitaron nuestra ciudad. Es un grupo con poco tiempo de historia pero con una energía que se torna característica del punk oi! y que dispone de un ep editado en el 2011.

                                        

Cuando todavía no eran las tres dela madrugada y con sus instrumentos y equipos ya listos,Viejos Culiados arremetió con duros acordes que convencían en cuanto a la magnitud de esta banda.El cantante (Lynter) abarcó las tablas demostrando que los sonidos llegaron hasta sus huesos y no dudó en exhibir un perfil sin censuras, como debe ser.



Este grupo cordobés, cuyos integrantes disponen de una larga trayectoria en el hardcore punk local, esta próximo a sacar un ep y también dispone de material en dvd. Oxidosis se presentó ofreciendo un show a la altura de la noche que se vivía. Los presentes se mostraron predispuestos al agite y el terrible calor parecía no entorpecer el ambiente. Esta formación proveniente de Santiago de Chile y nacida en el 2005, basa sus letras en la protesta y en temas relacionados al movimiento hardcore. 

                                                                                                                                                   

La fiesta iba terminando y les tocaba el turno a los chicos de Antisocial Club (nueva banda, ex Johnny rainbow) que, antes que nada, hicieron la aclaración acerca de los pocos ensayos que habían realizado. Todo salió redondo porque hasta el final se respiraba un aire cargado de buenas vibraciones que  quedaba expuesto en el respaldo y el anhelo de unión entre los músicos y el público que participaron del evento. Una gran noche que promete repetirse y una causa justa por la que luchar y apoyar este tipo de acontecimientos.          



Crónica y fotos: Claudio Vera     

miércoles, diciembre 14, 2011

Revolution Fest – Captain Blue XL – Córdoba – 09/12/2011


El festival de la ideología

El tiempo pasó volando hasta llegar a la hora de inicio del recital. Es que todos los días se pasan rápido últimamente y es vital aprovechar noches como ésta. La revolución adopta formas, colores y hasta sabores particulares, en un mismo lugar, con gente delirando, al ritmo de un solo sonido, el mismo que fue repartido entre las bandas que compartieron el escenario del Captain Blue.

Cuando las calles del abasto todavía no mostraban el caos particular de las noches de fin de semana, hacia su presentación una de las bandas locales, Jotes. Con solo unos meses de vida este grupo  se caracteriza por adaptar clásicos históricos de distintos estilos, épocas y lugares a los ritmos del punk rock. El show se extendió poco más de media hora, para luego de los preparativos correspondientes, darle  lugar al histórico trío cordobés Código Morse. El mismo venia del gran festejo por sus 15 años de existencia hace casi un mes atrás y se dispuso a tocar con la prolijidad característica. Es así, el ensayo se nota en el escenario y las “morsas” lo demuestran en cada presentación. A ellos también les tocó un espacio de tiempo similar al de sus coterráneos de Jotes. Ya pasadas las diez y media de la noche los movimientos en las tablas presagiaban que el plato fuerte del festival estaba a punto de ofrecerse al público sediento de pogo punkrocker.

Con una potente introducción (tan violenta que acabó con una de las cuerdas de la guitarra de Joxemi) hizo su aparición No Relax.  La banda que reúne a dos de los miembros de la mítica Ska-P en viola y bajo, no dió lugar a respiro, una poderosa avalancha de rápidos acordes dejaban en claro la fidelidad al estilo. La enérgica vocalista (Micki) se la pasó reverenciando al público cordobés con un notable carisma.  La cantante de origen italiano también le dedicó unas palabras al tradicional coctel mediterráneo, el fernet con cola. Un paso exitoso de esta agrupación que por primera vez se presentó en esta ciudad.

Pasada la medianoche Jauría comenzó con su 
espectáculo haciendo frente a una concurrencia inagotable. La agrupación liderada por Ciro Pertussi (ex Attaque 77) salió a escena con máscaras de perros, que luego del primer tema se apuraron en quitárselas.




Un recorrido por clásicos de Attaque, mezclados con el toque obrero que siempre caracterizó el discurso de Ciro, fueron los pilares del show. No faltó el merecido homenaje al gran Agustín Tosco, que aparte de la canción hecha en su memoria, constó de imágenes del sindicalista en pantalla gigante, mezcladas con otras del che Guevara.

La cumbre del recital asomaba en forma de fiesta, y el ska se hizo presente de la mano de los españoles de The Locos. El Pipi (también segunda voz de Ska-P) fue el anfitrión que constantemente incitaba a la arenga y al baile del público que respondió positivamente. 


Un espectáculo que marcó el perfil ideológico de la banda dirigido al odio hacia los Estados Unidos y al apoyo de la revolución de los trabajadores. Cerca de una hora de canciones de protesta le dieron el cierre a la noche en que los grupos principales le rindieron honor al nombre del festival. 

Crónica: Claudio Vera
Fotos: Noelia Peirano

martes, diciembre 06, 2011

Festivago – Comedor Universitario – Córdoba – 02/12/2011


BUENA ONDA

Llegó el viernes a la noche y con la barba más que crecida, me fui al Comedor Universitario a ver a Onda Vaga en una nueva presentación.


Por diferentes medios y entre otros las redes sociales, se venía anticipando el Festivago en Córdoba, fiesta organizada por los chicos de la banda      
uruguaya, la cual ya nos tiene acostumbrados a buenas noches de música acústica. 
En el show se presentó, si se puede decir un formato diferente, que era el objetivo del festival. Junto a Onda Vaga, que fue la propuesta más fuerte del espectáculo, tocaron sobre el mismo escenario “Los Campos Magnéticos” y “Michael Mike”.



La cosa es así… Alvy Singer y Rubin son parte de Onda Vaga, y con un integrante más, Nacho Rodríguez, conforman Los Campos Magnéticos. Esta banda es el resultado de un estudio y traducción de canciones de amor de Stephen Merritt, (cantautor neoyorkino). Una especie de tributo, se podría decir, a Magnetic Fields, porque tocan y cantan sus temas en nuestro idioma. Propuesta interesante para los amantes de las canciones de amor ya que su repertorio principalmente está compuesta por ellas.


De alguna forma y poniéndome de cabeza a lo que venía describiendo, paso a hablar de Michael Mike, una banda rock-techno-rap. Bata, guitarras eléctricas, bajo, y tres teclados con mucho Power que le dan un buen estilo. MM está conformada por Coto, Cuca, El Logia Negra, Jean Deon, Pedro, y Marcos Orellana y Tomás Gaggero, estos últimos integrantes de Onda Vaga también. Esta banda electro ya tiene 3 discos, los cuales se pueden descargar gratuitamente de su página oficial. Tocaron un variado repertorio, para mi gusto son geniales… por ahí sí, algunos hippies o rastas quedaron descolocados pensando en lo que es Onda Vaga, pero el público supo acompañar esta movida.
Pasada las 2 de la mañana, ya armado el escenario para Onda Vaga por sus respectivos plomos, subieron estos chicos que se unieron o surgieron en Cabo Polonio, Uruguay tocando en bares locales (aspectos mencionados en una anterior nota). El público gritó su ingreso, esperando saciarse bailando y escuchando sus canciones. Noté gran diferencia a otros recitales de la banda en lo que es arreglos y toques en los temas, lo cual dio un condimento especial a la fiesta  potenciándola.
Una vez más Onda Vaga dejó más que satisfecha a su gente, expresándole al final que nada dura para siempre y no existe la eternidad, para poder terminar de tocar, y obteniendo así un buen resultado en su primer Festivago en Córdoba. Sólo queda esperar a la promesa de su regreso el año que viene para pedir una canción más.






Crónica: Raúl Ismael Isa
Fotos: Matias Vercelli

miércoles, noviembre 16, 2011

Pearl Jam - Estadio Único - La Plata - Argentina - 13/11/2011

SIGUE ROCKEANDO EN EL MUNDO LIBRE

Cuando los últimos acordes de Yellow Ledbetter (el tema que, desde hace algún tiempo, Pearl Jam eligió para cerrar sus shows) todavía dejaban su estela en el aire, un pensamiento invadió de manera casi empática a las ¿más de 60 mil? personas que colmaron el Estadio de La Plata: “la puta, ojalá no vuelvan a pasar 6 años para volverlos a ver”. De alguna manera, podemos estar casi, casi seguros de una cosa: los integrantes de la banda seguramente pensaban algo parecido.

Mucho se ha hablado en este último tiempo acerca de la actitud del público argentino frente a los shows de bandas internacionales, y también de la actitud de dichas bandas para con el público. Si bien muchas veces puede ser acertado el tildar de demagogia algún gesto congraciador de alguna banda y/o solista para con el público de nuestro país (como la consabida camiseta de la selección, o el “son el mejor público del mundo”), la comunión vivida entre banda y público el pasado domingo en La Plata tuvo innegables ribetes de autenticidad. No se trató para nada de una marea humana tratando de ser más protagonista del recital que la banda misma, y los gestos de retribución desde arriba del escenario nada tuvieron que ver con el “tribuneo”. Se trató de 3 horas donde ambas partes, banda y público, se entregaron mutuamente lo mejor de sí.

La interminable fila de la autopista hizo que no fuera posible asistir al show previo de X, la banda a la cual los Pearl Jam le tributaron una especie de “rescate emotivo”, eligiéndolos para abrir los shows de esta gira latinoamericana. La distancia desde el escenario hasta los ojos de este observador también hizo que muchos pequeños detalles pasaran desapercibidos (como la remera de Ramones que Eddie posó sobre uno de los retornos ni bien empezado el recital). Lo que fue imposible de captar fue la sorpresa que causó la apertura del show. Cuando uno piensa en un recital de una banda del calibre de Pearl Jam, y con un muy buen último disco para presentar, uno presupone que salen a patear cabezas de entrada, a mover a la multitud como para que vean lo que se viene. Pero no, ellos no. Ellos abrieron con Release, el desgarrador tema que abre su primer e histórico disco, Ten. Una vez que el tremendo vozarrón de don Vedder llenó la inmensidad del Estadio Único, ahí supimos lo que se nos venía encima. Fue también en ese momento cuando caí en la cuenta de que la credibilidad que Pearl Jam ostenta en el mundillo del rock no tiene que ver solamente con las decisiones que fueron tomando a lo largo de su carrera. Tiene que ver con su falta total de pose, con su austeridad escenográfica, con el no necesitar de radios comerciales ni canales de videos para transformar éxito en leyenda. Con la sincera emoción de Eddie al recordar a los Ramones antes de pedir prestado su I Believe In Miracles, o el agradecimiento a un público que no dudó en expresar su amor incondicional (“Quizás la próxima vez nosotros les tenemos que pagar a ustedes” dijo el frontman después de una interminable arenga del público).

En cuanto al setlist que los PJ armaron para la ocasión, impecable. Es cierto, en shows de esta magnitud siempre suelen quedar clásicos o favoritos personales que se extrañan y se piden a gritos. Pero, créanme, en estas 3 horas de recital fueron muy pocos. Incluso se tomaron el atrevimiento de, además del homenaje ramonero, citar a “un tal Roger Waters” para una emocionante e inesperada versión de Mother, el clásico floydiano que seguramente sonará interminables veces en marzo desde el Monumental. Entre los momentos más altos del show se puede citar una orgásmica versión de Even Flow (con un Mike McCready prendido fuego en un interminable solo), la intimista versión del futuro clásico Just Breathe, sólo con Vedder y el tecladista Boom Gaspar, y la fusión entre público y banda en temas como Black o Last Kiss.

El final llegó (lamentablemente, en algún momento tenía que terminar) con todas las luces del estadio prendidas, y a puro coreo con Keep On Rockin´ On The Free World, y la ya citada Yellow Ledbetter. Con el convencimiento de que queríamos más, pero que de igual manera quedaba ya muy poco por entregar, de ambos lados del escenario. La multitud partió, algunos con una sonrisa guasonesca en sus caras por lo que acababan de vivir, otros con la piel todavía erizada por lo que les tocó sentir. ¿Qué cómo sé que los miembros de la banda tampoco quieren esperar tanto para volver por estos lados del mundo? Les dejo como cierre lo que posteó el bajista un par de días después del show en el facebook oficial de PJ (no, no es peronista, en http://www.facebook.com/PearlJam):

From the stage, the best crowd/show of all time, an acid trip of Argentinian passion. Hard to explain not only what we were seeing but what we were feeling....first time in a long time that I couldn't sleep after a show.
Still processing it....
--Jeff Ament

“Desde el escenario, el mejor público/show de todos los tiempos, un viaje en ácido de pasión Argentina. Difícil de explicar no sólo lo que estábamos viendo, sino lo que estábamos sintiendo… la primera vez en mucho tiempo que no puedo dormir después de un show.
Todavía lo estoy procesando…”
--Jeff Ament


Crónica: Loco Parodi
Fotos: Facebook oficial (http://www.facebook.com/PearlJam)

 

jueves, noviembre 03, 2011

Dancing Mood - Captain Blue XL - Córdoba - 29/10/2011


DE HUMOR PARA BAILAR


El sábado pasado recordé por un minuto las épocas (bastante lejanas ya) en las cuales comenzaba este camino de ver bandas en vivo, y si por esas casualidades mi abuela estaba en casa en ese momento, inevitablemente me preguntaba si me iba “a ver una orquesta”.

Esta noche, le hubiera dicho: “Sí”

Lo primero que me impactó tras pasar el férreo cordón de cacheo policial en el ingreso al galpón del XL, fue la cantidad de gente. Sinceramente, nunca había visto ese local (que pese a sus deficiencias de sonido, y viendo que la Vieja Usina posiblemente pase a convertirse en un nuevo paseo-shopping, es de lo más grande que puede aspirar una banda que toque en Córdoba, dejando de lado al Orfeo) con una cantidad semejante de gente, que luego de mi ingreso siguió incrementándose hasta, según se dice, agotar la cantidad de entradas dispuestas para la ocasión. La sorpresa fue más grata aún, porque lo que esa marea de gente venía a presenciar era a una banda fundamentalmente instrumental, que venía a presentar su flamante disco triple. Si existe una combinación más anticomercial en términos de mercado, me avisan. Por suerte (o por calidad, o por algún otro factor), la gente respondió con creces a la arriesgada apuesta de Hugo Lobo y los suyos.


Justamente, nombrando al trompetista y líder de la agrupación, se pudo ver a un frontman totalmente agradecido y muy locuaz con el público (lo que me llevó a generar la hipótesis de que el hecho de no cantar le permite tener la garganta intacta para sus intercambios con el público). Frontman que llevó adelante a una numerosa, talentosa y ajustada big band, que por espacio de más de 2 horas paseó al público presente por muchas (o casi todas, o todas) las variantes de un género cincuentenario como el ska puede ofrecer. Para cumplir con esto, a la trompeta de Lobo se sumaron una flauta traversa, una armónica, dos saxos y tres trombones (entre los cuales estaba el del ilustre invitado especial Fernando Alvareda, cuyo nombre nos suena de tanto nombrarlo Vicentico antes de los solos de trombón de tanto hit Cadillac), conformando una primera línea de vientos. En la parte trasera de la disposición escénica, pero obviamente no menos importantes, la banda se completó con dos tecladistas, batería, bajo, guitarra y percusión.


Para ponerle un moño de lujo a este terrible combo sonoro, se llegó hasta Córdoba la espectacular Deborah Dixon, que con su vozarrón le puso alma a las canciones cantadas que Dancing Mood eligió mostrar en la noche del sábado, distribuyendo dosis de fuerza y dulzura, en cantidades y momentos exactos.

No habrá en esta crónica listas ni nombres de temas (se me hace muy difícil retener nombres de temas instrumentales, lo que me lleva a la pregunta de ¿cómo se hace para ponerle nombre a un tema sin letra? Pero eso es terreno para otra discusión).  Lo que sí puedo relatar es la entrega de la banda, advertida desde el mismo inicio del recital por su líder (“miren que vamos a tocar mucho, después van a querer que nos vayamos” o algo por el estilo),  entrega que a su vez fue replicada desde el público, que se bancó estoicamente la hora de espera entre la primera y la segunda parte del recital, espera que se prolongó por problemas de electricidad en el sonido, sin que un alma abandonase el recinto. Hecho este, que propició que Hugo se prodigara aún más en sinceros agradecimientos al público que se quedó hasta el final.


Final que, con la sucesión de hits que la big band argentina entregó, convirtió a la larga pista del Captain Blue XL en una inmensa pista de baile cuasi coreografiado, de miles de personas hipnotizadas  por el ritmo y el color del ska.

Crónica: Loco Parodi

Fotos: Matías Vercelli