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jueves, mayo 17, 2012

PEZ - Refugio Gernica - Córdoba - 12/5/2012


Eduardo Galeano decía que no hay que hacer de la objetividad una religión porque no somos objetos, sino sujetos. Con la banda PEZ me pasa esto: soy tremendamente subjetivo. Es la banda que más me gusta; y esto contando las legendarias, las inglesas, las yanquis y las que ya no existen. Porque además, creo que hay que tener en cuenta algo importante: son de acá nomás, porteños, y la siguen remando como cualquier banda under, vendiendo sus discos en un puestito montado en cada actuación, aún cuando su guitarrista y ¿líder? Ariel Minimal haya sido integrante de una agrupación más que exitosacomo lo fueron los Fabullosos Cadillacs. Cabe recordar que PEZ existía desde hacía tres años cuando Minimal se unió en 1996 a Vicentico, Flavio y cía.

Llegué a Refugio Guernica en la zona del abasto cerca de la medianoche, y al poco rato arrancó la primera banda invitada: Siete de Ocho. El trío de Bialet Massé mostró una excelente propuesta de rock elaborado y muy creativo. Bien. Me hubiera encantado preguntarle al violero dónde consiguió ese extrañísimo modelo de guitarra psicodélica que -por otra parte- era muy acorde con el género.

Llegó el turno de la segunda banda: Segundo Nova. Algo más tirados al pop y con un cantante dueño de una voz clara y aguda, gustaron también, pero a esa altura era cada vez más evidente que la gente que ya iba llenando el local esperaba a PEZ, yo incluido. Así fue que me dirigí a la barra por un fernet para esperar entonado el show.

 

Y por fin aparecieron. Ariel Minimal en guitarra, Fósforo García en el bajo, Franco Salvador en batería y coros y Pepo Limeres en el teclado. PEZ como siempre. Llevándome por el universo de la música hecha con pasión, con convicción, con fuerza y con vuelo poético. Lo dicho: subjetivamente...no les falta nada de lo que espero de una banda de rock. Minimal cantando sus verdades al frente parece el conductor nato de esos equipazos de fútbol, llevando casi siempre la pelota pero jugando siempre en equipo. Sonaron algunos temas de su nuevo trabajo "Volviendo a las cavernas", en la misma línea de siempre: un rock poderoso, contundente, que agota todos los recursos expresivos y en ningún momento busca el estribillo fácil ni la fórmula repetida. Nunca lo hicieron porque de eso se trata PEZ. La música como arte, el rock como expresión de las vivencias personales más reales y crudas, y no como clishé. Los muchachos hasta se dieron el gusto de fumarse algo en el escenario medio a escondidas pero no del todo. "Nuestra generación se acostumbró a ocultarse para hacer esto, pero por suerte los pibes de ahora ya lo hacen más de frente", se excusó Ariel. El guitarrista se dió inclusive el lujo de desaparecer del escenario por un rato dejando que sonara un hermoso solo de teclado que apoyaban el bajo y la batería, para volver después y terminar el tema todos juntos.



"¿Están todos bien?..¿Se escucha todo?..¿Hay gente que esté viendo a PEZ en vivo por primera vez?.." Varios levantaron la mano. La conección de PEZ con su público es casi un sello de la banda. Algunos pedían temas de "Los orfebres", aquel trabajo del 2007. Y tocaron de todo. Como siempre, sin mezquindad, no se guardaron nada en el tintero. Cerca del final, Minimal anunció: "vamos a hacer los últimos cuatro temas", en vez del habitual "último tema". Y fue lo mejor. Porque después del acorde final quedé con la sensación de que no hacía falta más nada, más que quedarme con la felicidad de estar lleno de música, y con la satisfacción de que sigan existiendo músicos y bandas así. Y seres volviendo a las cavernas y a los sentimientos más humanos en la era de internet y de la televisión digital.

"Sean buena gente", dijo Minimal al despedirse. No es fácil a veces, Ariel, pero es posible. Y una banda como PEZ, ayuda. Seamos buena gente y seamos felices.




P.D: Como broche de oro, un pedacito de la letra de "La sin nombre", de "Hoy" (2006):


¿Para qué plantar banderas?

Si el desierto no es de nadie.


No existe la gloria


si no te rendís ante el amor.


P.D. 2: Otro poroto a favor de PEZ, por si le faltaba alguno: Minimal anunció que su último trabajo se consigue en el sitio "PEZ DE BUENOS AIRES", para el que lo quiera bajar. Se los recomiendo (al sitio en general); están todas las letras y son bellísimas. "Y para el que quiera el objeto-disco, lo estamos vendiendo ahí en el puesto". Grande PEZ.




Crónica: Rafael Rimondino

Fotos: La web

lunes, abril 23, 2012

Presentación del libro El Umbral - Biblioteca Córdoba - Miércoles 25/04

Al ser este blog la versión gráfica, cuasi literaria de ese proyecto que es El Sotano Rock, no podíamos dejar pasar el honor de invitar a todos y a todas a la presentación de la ópera prima literaria de un amigo de la casa.

Más aún cuando uno de nuestros integrantes forma parte de la presentación del libro. 



Pero, por sobre todo, cómo no difundir la presentación de un hecho cultural hecho desde el esfuerzo, pero con el vuelo necesario como para no tener nada que envidiarle a las producciones del mainstream, esas que tienen todo el bombo publicitario detrás.

Sin más, los dejamos con la gacetilla donde podrán ver el resumen del libro que, cuanto menos, promete. Y los datos del autor, que también promete.

Ediciones del Boulevard
invita a Ud./s a la presentación del libro  
EL UMBRAL
de Mariano Diani
que tendrá lugar el miércoles 25 de abril de 2012 a las 19 hs.
en la Biblioteca Córdoba
(27 de Abril 375)
 La presentación estará a cargo de Luis Parodi
EL LIBRO
Mariano Diani nos entrega en este libro una colección de breves relatos signados por la marca de lo siniestro. Los celos, el amor filial y conyugal, la venganza, las pérdidas, o el inescrupuloso oficio del sicario, todo sirve a la hora de componer un surtido muestrario de cuentos en parte crueles, en parte piadosos. Se trata de historias, por lo demás, provistas de una atmósfera melancólica y una añoranza por otros tiempos y otros lugares a los que parecen ignominiosamente confinados sus personajes. También los ambientes y las locaciones en que se sitúan trasuntan vida propia y guardan misteriosos secretos, prestos a rebelarse contra sus inocentes ocupantes. Las tramas avanzan por universos conocidos hasta que, de repente y de manera cifrada, irrumpe lo extraordinario, y hace tambalear el orden preestablecido.
Si todo esto no saciara nuestro apetito por los bajos fondos del espíritu humano y por lo fantástico, hallaremos asimismo pinceladas del policial negro, y filosofía del suspenso. 
EL AUTOR
Mariano Diani nació el 28 de mayo de 1988 en la ciudad de Córdoba, Argentina.
En el año 2005 comenzó a cursar la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba que abandonó por cuestiones de gustos para estudiar Comunicación Visual (Universidad Nacional de Córdoba) en el Colegio Nacional de Montserrat.
Empezó a escribir literatura a la edad de catorce años y a tomar clases en la Biblioteca Córdoba, forjando un estilo que se ve reflejado en El umbral, su primer libro publicado.

Hecha está la invitación, los esperamos!!

miércoles, marzo 28, 2012

Armando Flores - 990 Arte Club - Córdoba, Argentina - 17/03/2012


UN PLAN NEGRO

A veces, el rock mira al mundo sin ilusiones, con ironía y desde una visceral negación de sus poderes salvadores. Otras veces, aparece como el abanderado de la resistencia, sin dejar de reírse de que vaya cambiando la voz. Quizás, esta ambigüedad esté en los mismos inicios: resulta complicado pensar los orígenes del rock sin evocar la imagen de aquellas infinitas máscaras negras que se pusieron los blancos en un momento de la vida norteamericana, invirtiendo en el plano psicológico la ecuación dominador/dominado, que prevalecía en la sociedad de entonces. Y parece relevante dejar posar esta idea en el borde inicial de una crónica de sábado a la noche, porque las bandas que dejan huellas, no solamente esgrimen calidad musical, sino también una manera de caminar y de torcerle el brazo al mandato establecido.

Una banda merece escucharse cuando mira y canta por la hendidura desde donde se sangra, se siente y se grita.

Además, hace rato que todos somos unos negros de mierda. El mundo se empeñó en romper la ilusión burguesa de la casa propia, el autito en cuotas y los chicos en la escuela hasta que esté la comida, y nos volvió sujetos flexibilizados, de ademanes mecánicos y necesidades superfluas, conectados por caracteres maltrechos y conexiones clandestinas.

Como negros de mierda que somos,  eso me decía un nuevo amigo peruano, con quien nos bajamos una birra antes de ir a 990. Encontrarme con este hincha de Alianza Lima (que terminó yendo a escuchar punk a otro costado de la noche) no me pareció una fugaz coincidencia: esa charla acerca del estupor citadino antes de entrar al templo cordobés del rock a disfrutar del show de una banda de las características de Armando Flores, parecía responder a un plan tejido desde los comienzos por algún anciano sabio, y morocho.

Desde hace mucho tiempo, el escenario donde toca esta banda es una esquina pintarrajeada de una urbe cualquiera, donde se respiran olores reales y angustias pasajeras; es una fiesta popular donde uno puede cruzarse con un cross involuntario de Jorge Cuello (reconocido artista plástico, responsable del exquisito arte del nuevo disco, y casi uno más dela banda), que baila y me clava un codo en la oreja, cual Schiavi yendo a buscar un centro; un entablado montado en el patio de cualquier casa de San Vicente o Puebla, donde Scotto pela la viola y le da dura batalla a los molinos de humo, cayendo y volviendo a levantarse de un solo riff, como los guitarristas que me gustan. En la noche de 990 se repite el escenario: se escucha que “el Félix” es el mejor, se recuerda el nombre de Bam Bam y se agradece a la gente que le pone a la movida el tórax que todavía le queda sano.


Cuando vas a un concierto de Armando viajás a un pueblo de Latinoamérica, donde tenés que correr rápido, desnudo y haciendo equilibrio entre el Bien y el Mal. Ahí, entonces, está la banda, que toca para que nos sintamos bien.

Desde las 3 (después de la apertura con Pobre Vieja, de la ciudad de Almafuerte), los Armando comenzaron a cortar los bifes al otro lado del rio,  y la noche se abrió de piernas. Esta banda, a pesar de haberse ausentado por varios años, ha vuelto a grabar (El Cemento de Dios, 2011) y tocar, buscando -con una gran honestidad artística- plantarse en una identidad propia ya largamente construida. En el show en 990 de este sábado, volvieron a encender sus fintas personales, sus climas que transpiran perfumes locales y sus letras de topo, amor y descontento.

Surgidos en la intemperie de la década menemista, en pleno ejercicio de la desmemoria y la chatura cultural, los Armando pueden acreditar ser considerados unos pioneros en esto de atravesar el muro de la inacción. El sábado, se vieron las raíces negras de su impronta funk, el lenguaje popular y el tufo latino, los inevitables y rotundos hits, el Ají cantado con la gente, debajo del escenario, en una comunión febril que no se extingue; todos estos ingredientes, y más, sirvieron para tener la certeza que esta banda sigue despertando admiración y respeto, mientras se permite seguir creciendo musicalmente.


En el centro de la escena se lo vio a un Ají como perfecto maestro de ceremonia, hábil para decir y dispuesto a generar un show aparte; un Ají que le cruzó varias veces su bajo a Lucía Rivarola, que fue invitada a subir y tocar en varias oportunidades: Pero no fue la única invitada. De hecho, momentos de gran contenido hipnótico se vivieron con otros 2 invitados. Por un lado, Jenny Nager subió para hacer una versión psicodélicamente delirante de Noche Azul, y luego, algo bastante esperado: Negro Chetto subió para hacer un par de temas, que generaron uno de los momentos más altos de la noche.

Pasadas las 5 de la mañana, la última estación musical me fue alejando hacia la puerta, a encontrarme con los vestigios de la máquina de generar espectadores. Siempre me quedo temblando cuando me gusta un concierto, y eso me apura a pensar. Y me iba embrollado con aquello de que el mundo se ha convertido en la tribuna de un estadio gigantesco desde donde miramos rodar las cabezas de unos pocos gladiadores, entrenados para contemplar todo sin cambiar nada de nosotros mismos y del entorno, limitándonos a cumplir esa consigna con la mayor eficacia, crueldad e indiferencia.

Menos mal que también tenemos la capacidad de desaprender uno a uno los buenos modales y estimular en nosotros la fidelidad al deseo.



Crónica: Luis Funes

Fotos: Bocha & The Guanacos

lunes, marzo 26, 2012

Ciclo de Cine y Psicoanálisis - Universidad Nacional de Córdoba - Del 27/3 al 17/4


 

El Ciclo de Cine y Psicoanálisis de la Universidad Nacional de Córdoba invita a su VIII Edición, a llevarse a cabo entre los meses de marzo y abril del corriente año, en el Salón de Actos del Pabellón Argentina (Ciudad Universitaria), con entrada libre y gratuita.

En esta oportunidad, bajo el título de DESATADOS. Sobre rarezas, insensateces y otros extravíos…” el ciclo se llevará a cabo para reflexionar, a través del cine, sobre la desorientación y el extravío que marcan al siglo XXI y sus posibles soluciones.

En cada encuentro se proyectará un film, seguido de una disertación en ­torno al mismo, a cargo de diferentes invitados. El objetivo de esta actividad es ­articular diferentes campos disciplinares para pensar problemáticas de nuestro tiempo que inciden y afectan a los sujetos contemporáneos.


PROGRAMA

Martes 27 de Marzo - 19:30hs
HABEMUS PAPAM
Nanni Moretti, Italia - 2011, 102 min.
Conferencia a cargo de: Diana Paulozky y Roger Koza.

Martes 3 de Abril - 19:30hs
BEN X
Nic Balthazar, Bélgica - 2007, 93 min.
Conferencia a cargo de: Gisela Smania y Mariano Pérez Wiaggio.

Martes 10 de Abril - 19:30hs
PULP FICTION
Quentin Tarantino, Estados Unidos - 1994, 153 min.
Conferencia a cargo de: Daniela Fernández y Jorge Assef.

Martes 17 de Abril - 19:30hs
SOUL KITCHEN
Fatih Akin, Alemania - 2009, 99 min.
Conferencia a cargo de: Mariana Gómez y Carlos Julio Carballo.

Web: www.ciclodecineypsicoanalisis.com info@ciclodecineypsicoanalisis.com
Facebook: Ciclo de Cine y Psicoanálisis
Twitter: CinePsicoanálisisUNC
Spot publicitario: http://www.youtube.com/watch?v=xc3Fd8UaxbQ

viernes, marzo 23, 2012

Prohibido olvidar

A.L.M.A. en el ciclo "Escena y Memoria" - Archivo Provincial de la Memoria  Córdoba - Argentina - 21/03/2012


Como cada año  cuando se acerca el 24 de Marzo 
en Argentina, las sensibilidades se congregan en una dolorosa pero justa conmemoración. Es así que desde el regreso a la democracia en el año 1983 comenzó un largo camino hacia la justicia por las más de 30 mil victimas del terrorismo de Estado iniciado en 1976. Pero esta fecha no solo implica un mero recuerdo, sino que logra simbolizar el arduo trabajo de los que luchan por el esclarecimiento de la verdad, invitando a la sociedad entera a no olvidar repudiando el horror y exigiendo la condena de los culpables. 
Este es el contexto en el que se desarrollan anualmente una serie de actividades artísticas bajo la denominación “Escena y Memoria” En el patio del Archivo Provincial de la Memoria existen sensaciones que uno las absorbe al entrar. 



En un marco extraño, que parece potenciar las ganas de expresarse, compartieron el espacio las voces que recitaban poemas, pequeñas y contundentes intervenciones teatrales y el rock. Todo comenzó después de las 19:30 como estaba previsto y la gente iba llegando de a poco, teniendo en cuenta que era un día laborable. Algunas propuestas ofrecieron una dura experiencia que se volvía hacia la sensibilidad de los presentes, otras apelaron a pasajes cómicos que arrancaron carcajadas a grandes y chicos. En el medio, los voluntarios que recitaron los poemas escritos iban y venían compartiendo el micrófono y la atención del público. Cuando en el ambiente ya se sentía el pleno compromiso a no olvidar, atravesado por la mencionada diversidad de expresiones, A.L.M.A. (América Latina Memoria Activa) se encargo de ir cerrando la jornada.





Esta banda cordobesa nacida en el 2005 tiene un estilo que va desde rock crudo hasta el metal. 
Son una agrupación con una trayectoria caracterizada por las participaciones en movidas comprometidas con la solidaridad y los derechos humanos. En su discografia pueden encontrarse dos trabajos, "Tan Vivo" (en vivo) del 2006 y "Saliendo a Ver" disco de estudio grabado en 2011.  Un sonido arrasador hizo vibrar desde el principio a un público que respondió con gritos y aplausos sobre el final de cada tema. 
Promediando el show Santiago Rodríguez (voz y segunda guitarra) emitió unas palabras en relación al motivo del evento y no pudo evitar emocionarse, mas aun cuando se refirió a su hijo Roque,de unos meses de vida, que estaba presente en el lugar contemplando el primer recital de la banda de su padre.



Otro de los detalles del show de ALMA estuvo marcado por la presentación de Guillermo Díaz, el nuevo bajista que junto a Gustavo Villagra (primera guitarra) y Juan Pablo Del Bianco (batería) completan la formación. Cuando se aproximaba el final de la presentación, Santiago propuso efusivamente al público abandonar sus asientos, apilarlos a un costado y contemplar el desenlace del recital de pie, como el rock y la Memoria lo exigen.

Crónica y fotos: Claudio Vera

martes, marzo 13, 2012

Roger Waters - The Wall Live - 09/03/2012 - Estadio River Plate - Buenos Aires - Argentina


Entre el asombro y la emoción

Asistir a uno de los shows de la gira The Wall Live de Roger Waters es muchas cosas a la vez: Es, en primera instancia, un bombardeo a los sentidos. Es también un bombardeo a los sentimientos. Es cerrar un círculo que completa la obra. Y también, y en definitiva, es presenciar una versión dramatizada, musicalizada y “espectacularizada” de la vida del propio Waters.


Pero, como decía Jack, vamos por partes. Lo primero y más notorio del show de The Wall es la puesta en escena. Les puedo asegurar, casi sin riesgo a equivocarme, que NUNCA antes vieron o escucharon algo así. Obviamente lo primero que impacta es el muro, que comienza a medio armar, y que gracias a una nueva tecnología de proyectores es utilizado a manera de pantalla con una definición inaudita. Esta “pantalla” es aprovechada para proyectar al mismo Waters en tiempo real con una calidad tal que parece sacado de una película. También se proyectan sobre el muro partes de la película (sobre todo la parte animada de la misma), consignas que refuerzan en muchos casos el sentido que Roger intenta darle a la canción, algunas de ellas en español; e incluso se transforma en ocasiones en una pantalla con elementos animados con los que el mismo Waters interactúa. De todas maneras, lo visual no se limita al muro y sus proyecciones. Todo lo demás que se puede esperar, está. Los fuegos artificiales, las banderas flameando, los muñecos gigantes, el cerdo volador, todo. No quiero adelantar mucho más en este sentido, sobre todo por el hecho de que cuando esta crónica sea subida, todavía faltarán varios de los shows de la serie de 9 que Waters tiene previstos.


El otro impacto inmediato viene por el sonido. Algo que puede parecer obvio al tratarse, al final de cuentas, de un recital en vivo de una banda con una precisión asombrosa. Pero el extra, el plus con el que cuenta este show en este sentido es un sonido cuadrafónico que debe ser bastante difícil de lograr en un estadio abierto de las dimensiones del Monumental, pero que sin embargo contó con toda la claridad que un show de este tipo necesita, sin por eso resignar potencia. Y cabe destacar otro dato, la separación entre los diferentes canales era muy notoria, ya sea que uno estuviese en las primeras filas, al fondo o en una de las plateas del costado. Entonces, los diferentes efectos, sonidos, explosiones, sutilezas instrumentales, voces, etcétera, cumplieron a la perfección con lo que es según mi punto de vista uno de sus objetivos: el de meter a la gente dentro de la historia.

Y por allí viene otro de los puntos que mencioné al principio. The Wall es también un impacto a los sentimientos. Tanto de aquellos fanáticos de Pink Floyd de larga data que no pueden evitar llorar a lágrima suelta, como los que se emocionan por la historia que el show cuenta, por las imágenes que acompañan y muchas veces dan sentido a las canciones, por el fuerte sentido humanista y antibelicista con el que está cargado el show… en fin, muchas cosas que podrían resumirse diciendo que el que presenció The Wall Live y no se emocionó en ningún momento, es porque le corre Bardahl por las venas.

Otra cosa, otro elemento que representa cada show de The Wall, es el cierre definitivo, la tercera pata de la obra como un todo. Primero llegó el disco, que cuasi unánimemente podría ser catalogado como uno de los mejores discos conceptuales de la historia. Muy poco tiempo después, la película llegó para partir cabezas a lo largo y a lo ancho de todo el mundo, con su en aquel entonces novedosa combinación entre film, animación y videoclip de las canciones que iban conformando la trama. Trama de una historia que al momento de ver el recital finalmente va completando los lugares vacíos, va llenando de sentido aquellas cuestiones que tal vez habían quedado un poco en el aire, y por qué no también, actualiza la concepción del mundo en el cual Roger concibió la obra, y la trae hasta nuestros días. El recital puede disfrutarse sin haber visto la película. Incluso puede disfrutarse sin haber escuchado el disco completo, ni saberse de memoria las canciones, tal es la magnitud de la puesta en escena y su calidad. Pero el combo completo, se obtiene cuando uno relaciona cada frase, cada imagen, cada nota de estos 3 elementos (disco, película y show). Que si bien son la misma cosa en esencia, representan elementos separados de un todo que vuelve a ser uno al unirse, y que termina de encontrar su sentido (o cada uno termina de encontrar el sentido que quiera darle), al terminar el show.


Entre las muchas cosas de las que se hablaron cuando se anunció la maratónica serie de recitales, estaba presente el hecho de que Waters emprende una gira mundial de The Wall 30 años después de aparecido el disco, porque hubiera sido técnicamente y financieramente imposible llevar a cabo una empresa semejante en aquella época. Sin embargo, se me ocurre que no es ese el único motivo por el cual esta gira no pudo darse durante la época activa de Floyd. El show de The Wall, el que está por estos momentos invadiendo Buenos Aires, jamás podría haber sido llevado a cabo como una experiencia grupal, sino que tiene necesariamente que girar sobre el eje que el propio Roger Waters representa. No sólo la historia contada refleja la particular cosmovisión de Waters acerca de la vida, de la guerra, del estrellato, del capitalismo; sino que es fundamentalmente un reflejo de su propia vida, como ya dije al comienzo, es una biografía hecha espectáculo, pero fundamentalmente, hecha sensación.




Crónica: Loco Parodi


Fotos: La Web